Llegado este momento, creo que debo contaros una anécdota que ejemplifica muy bien mi relación con la música cutre que, como muchos sabéis, va más allá de la moda, el actual snobismo sobre el tema o el mero cachondeo.
Hace cuatro años, me tuve que someter a una intervención quirúrgica, la primera en mi vida en la que me iban a aplicar anestesia general. Una "sencilla operación" que según el galeno de turno, me iba permitir andar "al día siguiente" (ocho meses y una nueva intervención después, en realidad).
Bien, pues durante buena parte de las tres horas que dormí de manera artificial, estuve soñando con ¡¡una gran canción cutre y su intérprete!! Se trataba de "Rosita", canción interpretada por Emilito, que en realidad era uno de los inventos de finales de los '70 de Luis Gómez-Escolar y su tropa.
Emilito y sus dos canciones son para mí el paradigma de la música cutre: canciones divertidas de letras chisposas y con excelentes arreglos pop, toque kitsch, imagen aberrante, intérprete... peculiar y otros muchos detalles.
La canción lleva pegada a mí desde hace casi veinte años, y en todo este tiempo ha sido un referente personal y de grupo. ¡Todavía la recuerdan mis compañeros y amigos de "Amoniaco en el Sobaco", mi primera aventura radiofónica más allá de las cassettes grabadas o las emisoras de FM caseras de 5w!
Según ha pasado el tiempo fui descubriendo que el personaje de Emilito está inspirado en el cantante francés Carlos, también otro maestro de estas lides musicales alternativas que falleció hace año y medio. Además, en los últimos años he empezado a sospechar que el Emilito que aparece en la portada no es el "Emilito" que canta...
Ya veis, con los miedos típicos de cualquier operación mi inconsciente me pinchó este tema junto a un imaginario vídeo-clip que ¡ojalá existiese!
Para bien o para mal así es uno, ya ven...
Nos escuchamos pronto.